Texto de demostración. Hace dos años, varias escuelas intentaron prohibir los asistentes de IA en los trabajos escritos. La prohibición duró lo que tardaron los estudiantes en descubrir que nadie podía comprobar si se había cumplido. Los detectores de texto generado se equivocan con demasiada frecuencia como para basar en ellos una calificación.
Cambiar lo que se evalúa
Si el producto final puede generarse en minutos, conviene evaluar lo que no se puede generar: el proceso, las decisiones y la capacidad de defenderlas.
Una rúbrica de ejemplo
| Criterio | Peso | Qué se observa |
|---|---|---|
| Planteamiento del problema | 20 % | Pregunta clara y acotada |
| Fuentes | 20 % | Verificables, citadas, contrastadas |
| Decisiones documentadas | 25 % | Bitácora de qué se intentó y por qué |
| Uso declarado de IA | 10 % | Qué herramienta, para qué y qué se corrigió |
| Defensa oral | 25 % | Explica y responde preguntas |
Declarar el uso de IA
Pedir a los estudiantes que declaren cómo usaron la IA cambia la conversación. Deja de ser algo que se esconde y se vuelve algo que se analiza.
- ¿Qué herramienta usaste?
- ¿Para qué parte del trabajo?
- ¿Qué corregiste de lo que te dio?
- ¿Qué aprendiste que no habrías aprendido sin ella?
Evaluar bien siempre fue evaluar el pensamiento. La IA solo nos obligó a recordarlo.
